Redes con Corazón: #TePongounReto

Proyecto de educación y sensibilización para la prevención de riesgos en Internet con familias, profesorado, educadores, educadoras y adolescentes.

El proyecto “Te pongo un reto: #RedesConCorazón” se dirige tanto a centros de escolares (colegios e IES), como a asociaciones o proyectos que trabajen con jóvenes entre 12 y 18 años que consideren importante erradicar la violencia entre iguales.

El proyecto pretende movilizar al conjunto de la comunidad educativa para que se posicione contra el ciberacoso. A través de la formación y sensibilización del profesorado, las familias y el alumnado, se articula un proceso de transformación del centro. Se pone el foco en el protagonismo del alumnado en la creación de normas y estrategias para prevenir el ciberacoso. Mientras que el profesorado, las familias y otros miembros de la comunidad educativa se involucran de forma coordinada en el proceso con un papel fundamental para la detección y prevención del ciberacoso, así como en el acompañamiento y seguimiento del proceso.

La Red como contexto de socialización en la adolescencia

Es alrededor de los 12 años cuando se produce de forma generalizada la adquisición del móvil, aunque se haya dado acceso a edades más tempranas. Coincide esta edad con el habitual cambio de centro educativo y la incorporación a la ESO. Es a través de las aplicaciones de mensajería instantánea y Redes Sociales que utilizan los y las jóvenes donde se suceden multitud de interacciones que forman parte de un proceso activo, reflexivo, cognitivo y social que van forjando la identidad personal⁠ junto con otras interacciones que se dan en la calle, el hogar o los centros educativos… entre otros espacios.

Riesgos y oportunidades en el uso de las TIC

La Red implica riesgos y oportunidades que están estrechamente ligados. Los riesgos, según la investigación EU Kids Online⁠, se pueden clasificar en riesgos agresivos, como el ciberacoso en sus diferentes formas; riesgos en valores, expresados en los contenidos intolerantes hacia la diversidad cultural, sexual o religiosa; riesgos sexuales, como la pornografía, el grooming o acoso sexual de adultos a menores, o la difusión de imágenes de contenido sexualmente explícito por los propios menores; y riesgos comerciales, que van desde las apuestas y las compras hasta las conductas más adictivas.

¿Qué pretende el proyecto “Te pongo un reto: #RedesConCorazón”

El objetivo principal del proyecto es capacitar a toda la comunidad educativa -menores, profesorado, educadores y educadoras, familias y otros agentes interesados- para la implementación de acciones y estrategias de prevención del ciberacoso. De forma que la comunidad educativa:

  • Conozca mediante un diagnóstico la realidad tecnológica de sus propios usos, hábitos y riesgos en la Red.
  • Valore los riesgos y oportunidades en la Red.
  • Sea capaz de detectar situaciones de acoso online.
  • Valore la intervención coordinada de todos los agentes educativos y se implique conjuntamente en la prevención del ciberacoso.
  • Elabore normas y estrategias para prevenir y actuar ante el ciberacoso que contribuyan al Plan de Convivencia.
  • Disponga de información útil y de calidad en la página web del proyecto en relación con los riesgos y oportunidades online.

Dimensión social y comunitaria del ciberacoso

¿Por qué es importante toda la comunidad educativa para hacer frente al ciberacoso

Uno de los aspectos coincidentes con el acoso tradicional que se destacan del ciberacoso es su naturaleza social. De hecho, a menudo ambos fenómenos se solapan y tienen una dimensión grupal en los que la agresión se contempla como un medio lícito dentro del grupo . Es fundamental para comprender este fenómeno el papel que juegan el resto de roles implicados, como los asistentes y refuerzos del agresor o los defensores de la víctima, así como tenerlos en cuenta en la intervención educativa. El enfoque ecológico tiene en cuenta todos los agentes educativos y las relaciones que se establecen entre ellos. Este enfoque se ha demostrado efectivo en la prevención del acoso tradicional. En particular, el consenso de normas de convivencia por parte de la comunidad permite la transformación del contexto hacia un entorno posicionado contra la violencia. Se logra que la víctimas cuenten con apoyo directo, y que las personas que intervienen en su favor obtengan el respaldo y la valoración positiva correspondiente por parte de la comunidad educativa.

¿Qué papel tiene la juventud en la prevención del ciberacoso?

Una vez que entendemos el acoso y el ciberacoso como fenómenos sociales con diferentes roles implicados, podemos extraer diferentes criterios para la intervención. En primer lugar, una de las claves educativas se traduce en transformar el contexto del grupo, clase o centro educativo, de manera que los agresores no reciban la recompensa social esperada, y no focalizarse tanto en hacer a las víctimas menos vulnerables o intentar modificar directamente el comportamiento de los agresores. Incidir en la defensa que puede llevar a cabo el grupo de iguales es especialmente recomendable y efectivo para frenar el acoso. El enfoque Bystander Intervention incide en la defensa que puede llevar a cabo el grupo de iguales y es muy efectivo para frenar el acoso y el ciberacoso. Además, diferentes investigaciones señalan la importancia de dar protagonismo al alumnado en el proceso de creación de normas y estrategias para actuar ante el ciberacoso y favorecer la creación de redes de iguales.

Prevención basada en evidencias

Las líneas que definen este proyecto se sitúan en el ámbito de la prevención, y por lo tanto no pretende mejorar los protocolos existentes de carácter reactivo, sino reducir o evitar los episodios de ciberacoso en su fase inicial. Cada uno de los principios pedagógicos que componen el enfoque educativo del proyecto cuenta con el respaldo académico correspondiente. Consideramos fundamental que la intervención educativa actual en cualquier contexto, formal o no formal, se apoye en enfoques, marcos o líneas de investigación que hayan demostrado sus resultados de forma rigurosa. En nuestro caso la dimensión comunitaria y la Bystander lntervention estructuran el proyecto.

¿Cómo lo vamos a hacer?

1. La fase de diagnóstico es el punto de partida del proceso para conocer la realidad tecnológica del centro. Este análisis permitirá un trabajo más específico durante la intervención.
2. Mediante de sesiones de formación y sensibilización con el alumnado, el profesorado y las familias se abordan los contenidos educativos en relación con la prevención del ciberacoso.
3. Se evalúa el proceso y se valora su continuidad.

¿Qué esperamos que suceda?

La implementación del proyecto Redes con Corazón: #TePongounReto aporta:

N
Un diagnóstico sobre los usos y hábitos tecnológicos de la realidad de cada centro.
N
Una mejora de la coordinación entre los diferentes agentes educativos.
N
Una mejora de la convivencia en los grupos de jóvenes -aulas, centros educativos y espacios juveniles-, en particular en sus relaciones online.