Es necesario considerar que familia y centro educativo deben trabajar de una forma conjunta en la resolución de cuantos conflictos puedan surgir en el contexto de la Comunidad Educativa. En la guía de actuación frente al acoso y el ciberacoso para padres y madres “Yo a eso no juego” editada por Save the Children España nos ofrecen los pasos que debemos seguir como padres y madres cuando detectemos una posible situación de acoso.

El esquema básico de lo que debemos hacer es el siguiente:

  1. Ordenar adecuadamente la información de la que disponemos sobre lo que puede estar sucediendo y recopilar las evidencias y pruebas en el caso de que dispongamos de ellas. En el supuesto de que estemos ante una posible situación de ciberacoso, es especialmente importante no borrar nada de lo que podamos haber visto en los dispositivos de mi hijo o hija como el móvil o el ordenador.
  2. Acudir al centro educativo a explicar la situación que conocemos y:
  • Hablar con el tutor/a o persona en la que confiemos (dirección, jefatura de estudios, profesionales del equipo o departamento de orientación).
  • Consultar sobre los pasos que el centro va a seguir.
  • Consultar sobre las medidas iniciales que se pueden o se van a adoptar.
  • Consultar sobre los tiempos previstos para la aclaración de los hechos que exponemos y la situación de la que informamos.
  • Consultar las dudas que nos surjan sobre la información inicial que nos aporta el centro educativo.
  1. Compartir con nuestro hijo la información básica que hemos recogido en la reunión con el centro educativo.
  2. Ponernos a disposición del centro educativo para cuantas acciones se estimen a los efectos de completar la información aportada y atender las necesidades de nuestro hijo o hija.

Cuando un centro educativo es conocedor de una posible situación de acoso o ciberacoso, lo procedente es poner en marcha el protocolo contra el acoso escolar. Aunque cada Comunidad Autónoma dispone de sus propias herramien­tas y procedimientos para gestionar las situaciones contra el acoso es­colar y el ciberacoso, éstos suelen mantener unos principios y secuencia esenciales y comunes:

  1. Ordenar y analizar la información inicial aportada y co­nocida.
  2. Desarrollar acciones cautelares de protección de la posi­ble o posibles víctimas.
  3. Iniciar un proceso de investigación y análisis sobre los he­chos y evidencias que han sido aportados y que han veni­do desarrollándose hasta el momento.
  1. Tomar las declaraciones oportunas a presuntas víctimas, presuntos agresores y observadores.
  2. Recopilar información de los informes y observaciones previas de los que el centro educativo pueda ser poseedor: información del tutor o tutora y otros profesores.
  3. Adoptar una decisión interpretativa y valorativa sobre la situación objeto de investigación. Tasar la situación en re­lación a tres opciones específicas: (1) Se está ante una situación de acoso; (2) la situación analizada no es una situación de acoso, y (3) no existen evidencias suficien­tes, pero parece necesario seguir investigando la situación planteada.
  4. Definir definitivamente la situación (en el supuesto tercero señalado en el punto anterior).
  5. Informar y notificar, en el supuesto de haberse tasado la situación de acoso, al Servicio de Inspección Educativa, y, en su caso (según procedimientos específicos de Comuni­dades Autónomas), a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y/o Fiscalía de Menores.
  6. Elaborar y desarrollar un plan de intervención: con la víc­tima, el o los agresores, los observadores (compañeros y compañeras de clase) y comunidad educativa.
  7. Elaborar un plan de seguimiento específico del plan dise­ñado para dar respuesta al caso abordado.

A continuación, os adjuntamos los enlaces a los distintos protocolos de actuación por Comunidades Autónomas.


Gemma Hernaiz

Psicóloga. Máster en Psicología Clínica en Intervención en la Ansiedad y el Estrés. Más de 10 años en intervención directa con colectivos vulnerables en Reino Unido y España, así como experiencia en el trabajo con adolescentes y familias.