Cuando pensamos en actividades para compartir con peques y adolescentes de la casa, la tecnología suele aparecer como gran protagonista. Móviles, tablets, videoconsolas y televisiones inteligentes ofrecen recursos infinitos. Sin embargo, también es importante recordar que lo analógico tiene mucho que aportar y facilita la participación de otros miembros de la familia que manejan menos lo digital. ¡No hace falta complicarse mucho la vida!
Compartir tiempo y experiencias de calidad en familia es muy importante para favorecer una convivencia sana, mejorando la confianza y generando espacios de diálogo entre las diferentes generaciones. Estas dinámicas familiares ayudan cuando surgen conflictos o situaciones de riesgo, pues peques y adolescentes sienten que tienen un espacio seguro y abierto para poder compartir sus preocupaciones.
En tiempos en los que la prohibición se abre camino como la opción más segura, debemos reflexionar sobre la importancia de acompañar y educar para hacer un uso de las tecnologías seguro, progresivo y respetuoso, adaptado a cada edad y nivel de madurez. Las personas adultas tenemos la responsabilidad no solo de limitar y prohibir con sentido, sino de informarnos, reflexionar y sobre todo dar ejemplo en el uso de los dispositivos.
Aliñar las actividades de siempre con un toque de tecnología puede atraer a los más jóvenes de la casa, ofreciendo momentos de conexión y aprendizaje entre peques y mayores. Para ello, os dejamos algunas ideas de actividades familiares tradicionales que se pueden realizar con o sin el uso de la tecnología.
Exploración y orientación
En este mundo cada vez más digital, es importante dedicar tiempo a disfrutar de la naturaleza. Explorar el entorno puede ser una gran aventura. Aplicaciones como Geocaching convierten un paseo por el parque o el campo en una misión emocionante, llena de pistas y recompensas que otras personas han ido escondiendo a su paso por el mismo lugar.
Wikilok es otra aplicación que nos permite seguir o crear rutas, pudiendo subir fotos, marcar puntos interesantes y dejar recomendaciones a otros caminantes. Para mantener la privacidad, limita la recepción de mensajes privados y comparte solamente fotos en las que no se vean personas.
Sin necesidad de pantallas, basta un mapa y una brújula, o unas pistas inventadas, para encontrar un objeto o a una persona que se ha escondido. También podemos ponernos el reto de ir a un pueblo desconocido e intentar encontrar los lugares de interés siguiendo las señales tradicionales y preguntando a sus habitantes ¡Prohibido usar Google Maps!
Música y baile
La música une generaciones. Con tecnología, un karaoke en cualquier videoconsola o los bailes de just dance usando YouTube son garantía de risas y movimiento.
Pero también merece la pena rescatar bailes tradicionales de los más mayores en su juventud, o inventar coreografías familiares: no solo es divertido, sino que transmite cultura y favorece la expresión corporal. ¡Prohibido imitar vídeos de Tiktok! Dadle rienda suelta a vuestra propia imaginación…
Si lo que os gusta es cantar, podéis hacer una versión del clásico programa de televisión Furor (los mayores que lo recuerden tendrán que explicar en qué consiste). Escribid diferentes palabras en papeles y metedlos en cualquier recipiente. Una mano inocente escoge un papel al azar y… ¡A competir! Cada equipo tendrá que cantar una canción que incluya esa palabra hasta que alguien se quede sin ideas.
Si nos apetece grabar y compartir alguno de estos momentos, es importante que todas las personas participantes estén de acuerdo. A veces, la presión de estar siendo grabados/as hace que la vergüenza se imponga sobre la diversión y perdamos la naturalidad. A la hora de compartir, mejor en grupos familiares reducidos y preferiblemente configurando el envío para que sólo se pueda ver una vez, sin quedar guardado en la galería de cualquier teléfono.
Concursos de televisión
La cultura televisiva nos ha dado muchos programas divertidos que podemos adaptar para jugar en casa. Muchos de ellos se venden como juegos de mesa y otros tienen adaptaciones educativas con las que podemos aprender sobre diferentes temas.
- Pasapalabra es un programa que todas las generaciones conocen. Puedes descargar nuestro “Rosco de Ciberseguridad” y competir aprendiendo términos relacionados con la seguridad en internet.
- Películas con mímica: en varios equipos, escribiremos títulos de películas y series en papeles que se meterán en una bolsa. Por turnos, una persona de cada equipo escogerá un papel y representará la película sin hablar para que su equipo la adivine.
- Un, dos, tres… ¡Responde otra vez!: No podremos ganar el apartamento, pero pasaremos un rato estupendo. Elegid diferentes categorías y competid para ver quién consigue acumular más respuestas sin repetir. Algunas ideas: cantantes, influencers, aplicaciones y videojuegos, libros, ciudades, juguetes…
- La Ruleta de la Suerte o como se ha llamado toda la vida… El juego del ahorcado. Para hacerlo más sofisticado, podemos diseñar y construir nuestra propia ruleta. Es un momento estupendo para reflexionar sobre los juegos de azar y las apuestas, reconociendo sus riesgos y tomando conciencia sobre su aumento en los espacios digitales.
Entrenando el cerebro
Continuamente se escuchan discursos que afirman que el uso de las tecnologías afecta gravemente al desarrollo de las capacidades cerebrales. El uso excesivo e inadecuado puede provocar efectos dañinos, pero hay opciones digitales que también permiten entrenar y mejorar su desarrollo. El cerebro también necesita jugar.
Existen muchas aplicaciones y videojuegos diseñados para entrenar la atención y la memoria, muy interesantes para todas las edades. Desde el clásico Brain Training del Dr. Kawashima, hasta aplicaciones más actuales como Lumosity o Neuronation. Se puede jugar en equipo usando un solo dispositivo, o a distancia si no podemos vernos a menudo.
Si no queremos usar pantallas, podemos entrenar nuestros cerebros con juegos como Dooble, Jungle Speed o clásicos como el Ajedrez, los Sudokus o las Sopas de Letras. También podemos elaborar en casa un sencillo Memory con fotos familiares o dibujos. Además, nos conecta con recuerdos e historias de las diferentes generaciones. Trabajamos la paciencia, la tolerancia a la frustración, y comprendemos cómo el paso del tiempo o los malos hábitos de salud pueden afectar al funcionamiento de nuestro cerebro.
Concurso de cocina
La cocina es un lugar ideal para aprender y disfrutar en familia. Con tecnología, se puede seguir una receta de YouTube o pedir al asistente virtual que nos lea los pasos. También podemos utilizar los robots de cocina a nuestro alcance.
De manera más tradicional, nada supera a las recetas de la abuela: además de deliciosas, transmiten valores y costumbres familiares. Elaborar un libro de recetas con técnicas de lettering, dibujos o pegatinas nos asegura un tesoro para toda la vida que no podremos encontrar en internet. O lanzarnos a la improvisación… ¡Escoged varios ingredientes que tengáis por casa e inventad un nuevo plato!
Otro juego muy divertido consiste en llenar varios vasos o recipientes con diferentes alimentos. Con los ojos cerrados los iremos oliendo o probando (si te atreves). La persona que más adivine será la ganadora. Además, podemos compartir los recuerdos que nos traigan esos olores y sabores: el café recién hecho, una bolsa de chuches, el olor a vinagre, el embutido del pueblo…
Para cocinar necesitamos dedicar tiempo, atención sostenida y paciencia; lo que contrarresta la prisa e inmediatez que nos exige el uso diario de la tecnología. Por ello es una buena oportunidad para trabajar estas habilidades, abriendo espacios de disfrute y conversación que podemos aprovechar para dialogar sobre los roles de género, las responsabilidades familiares o los hábitos saludables.
En conclusión: ¿Por qué combinar ambos mundos?
La tecnología ofrece recursos variados, motivadores y adaptados a la sociedad digital en la que vivimos. Hay muchas aplicaciones y recursos que nos pueden ayudar a disfrutar del ocio digital en familia. Pero las actividades sin pantallas fomentan la creatividad, la paciencia, la cooperación y el contacto personal directo. Equilibrar las dos formas de jugar no solo enriquece las experiencias, sino que también enseña a las personas más jóvenes a disfrutar de diferentes maneras.
En definitiva, lo importante no es elegir entre tecnología o tradición, sino integrar ambas de manera equilibrada en la vida familiar para crear recuerdos valiosos, fortalecer vínculos y, sobre todo, divertirse en compañía para no perder los momentos familiares compartidos.
Otros artículos relacionados
- Ocio, tiempo libre y tecnologías
- Apps que molan (acompañamiento del ocio offline)
- La influencia de l@s influencers en la infancia y adolescencia. Influencers alternativos que nos gustan
- Ciberparty
- Juego descargable: Comecocos de papel para la prevención de riesgos en Internet
