No es oro todo lo que reluce, o cómo someter a crítica la figura del influencer

A menudo en nuestras sesiones con alumnado comprobamos como siguen a much@s influencers en las diferentes redes sociales donde están presentes. Ést@s influencers son, a menudo, admirad@s y suponen un referente para ell@s. Much@s nos transmiten también el deseo de llegar a convertirse, como sus ídolos, en youtubers, instagramers, tik tokers… y dedicarse a ello profesionalmente.

Para hacer una lectura crítica sobre la figura del influencer, en nuestras sesiones, habitualmente, destacamos dos aspectos importantes:

  • La continua y aparente felicidad de un/a influencers es una fachada. La parte visible para cualquier persona de todo lo que hay detrás de cualquier influencer son los contenidos que publica. El lenguaje habitual de las redes sociales es usar un tono alegre, informal, cercano, exagerado… y eso podría dar la sensación de que esas personas están 24/7 siendo así, o haciendo lo que muestran en los contenidos que comparten. Sin embargo, habitualmente, se desconoce que para llegar donde están tienen que dedicar muchas horas del día a generar esos contenidos y el nivel de interacción necesario en las redes para tener visibilidad. Algun@s han renunciado a sus amig@s; otr@s, a veces, caen en depresiones; o se convierten en exclav@s de marcas o patrocinadores que los financian. Además, son much@s l@s que lo intentan y poc@s l@s que los consiguen. A menudo me recuerdan a cuando much@s chicos querían ser futbolistas porque pensaban que se les daba bien el fútbol. Hoy en día, much@s piensan que pueden llegar a ser influencers y dedicarse a ello, sin ser plenamente conscientes de la enorme dificultad que supone y reconociendo que la inmensa mayoría no lo conseguirá (precisamente, un/a influencer, lo es porque destaca frente al resto de usuari@s que no lo son).
  • Los contenidos de un/a influencers nunca son neutros. No podemos negar que la juventud encuentra en las redes y en l@s influencers una forma de compartir y de reafirmar sus gustos y aficiones y, para muchas personas, se trata de una manera de sentirse parte de un colectivo, reafirmar su autoestima o encontrar canales de comunicación donde compartir experiencias y vivencias propias de su edad. Sin embargo, las redes sociales, como cualquier agente de socialización, pueden ser reproductoras de los valores dominantes en la sociedad; y podremos comprobar como muchos de los valores y discursos de algun@s influencers son de evasión y desprecupación, de satisfacción inmediata, de disfrute personal… propios de una cultura individualista, consumista y acrítica.

Teniendo en cuenta los anterior, a veces, algunas familias nos preguntan “¿Pueden determinad@s influencers ser una mala influencia para mi hij@? La respuesta es… ¡depende! Aunque habrá de todo, a nivel general no pensamos que seguir influencers sea necesariamente negativo. Depende principalmente de la capacidad para analizar críticamente los contenidos, mensajes y el lenguaje que transmiten l@s influencers en las Redes Sociales. En este sentido, podemos compartir 3 tips para un análisis crítico de l@s influencers y sus contenidos:

  • No admitir cualquier mensaje sin someterlo a crítica. A veces, un/a influencer en un determinado tema (deporte, videojuegos, música, belleza…), tiene discursos y tratan otros temas que se manifiestan de forma transversal, indirecta y, a veces, incluso inconsciente pero, esos discursos y lenguajes pueden estar cargado de valores (machismo, estereotipos…). Por ello, hay que aprender a deconstruir esos mensajes y separar unos contenidos de otros y los diferentes valores asociados.
  • No confundir la autoestima con el ego; y no caer en la frustración de no cumplir con los cánones imperantes en las Redes Sociales. Si reconocemos que en la infancia y adolescencia su imagen y la interacción y aceptación de sus iguales son importantes para la construcción de su personalidad, las redes sociales son un importante agente de socialización que contribuye e influye en su autoestima. Sin embargo, parte del contenido compartido en las Redes Sociales (a menudo por influencers), reflejan estilos de vida idílicos, arquetipos de belleza y estados constantes de supuesta felicidad con los que corremos el riesgo de compararnos. Sin embargo, esos contenidos están lejos de representar la heterogeneidad de rasgos, cuerpos, pensamientos… de las múltiples y diferentes adolescencias, por lo que no cumplir con dichos cánones pueden generar frustración, falta de autoestima, depresión… a algunos jóvenes en la búsqueda por la aceptación.
  • Conocer y seguir influencers alternativos. Y esto nos lleva al siguiente punto.

Influencers que nos gustan

La mayoría de l@s influencers que sigue la infancia y adolescencia tiene que ver con videojuegos, música y baile, deporte, moda o belleza. Sin embargo, también existen excelentes ejemplos alternativos que publican contenido sobre feminismo, sexualidad, ecología, ciencia o promoción y defensa de los derechos humanos.

Algunos ejemplos de influencers que me gustan y recomendaría a un público joven son:

  • Psicowoman: psicóloga y sexóloga que genera contenidos destinados a la juventud sobre género y sexo con un enfoque feminista.
  • Rocio Vidal (La gata de Schrödinger):  Divulgación científica y pensamiento crítico (muy interesantes también sus contenidos para romper creencias seudocientíficas). Tiene cerca de medio millón de suscriptores.
  • ExpCaserosKids: Cuentas con más de 3 millones de suscriptores en Youtube. Enseñan a la infancia y adolescencia a realizar experimentos científicos caseros. Es un buen canal también para descubrir actividades para hacer en familia.
  • Luc Lorenz: Con casi medio millón de suscriptores en Youtube sus vídeos tratan sobre muchos temas de interés que suelen ser tabués como sexualidad y temática LGTBI, veganismo, VIH, Bullying…
  • Koala Rabioso: Artista visual multidisciplinar. Tiene varios canales en Youtube con una comunidad de más de 500.000 seguidores. Usa sus diferentes redes y contenidos para hacer activismo y luchar contra desigualdades sociales como la homofobia, la precariedad laboral… con un lenguaje juvenil, cercano e informal.
  • Ley y Desorden. Explicaciones sencillas a cuestiones legales relacionadas con redes sociales, la actividad de los influencers, la relación con la policía…
  • Tamayo. Investigaciones y reportajes con rigor, ironía, respeto y humor. Tratando temas de sectas, pseudociencias, estafas, conflictos territoriales, ciberseguridad, culturas extranjeras…

Son solo algunos ejemplos, ¿conocer más ejemplos de influencers alternativos?

Aspectos educativos a tener en cuenta si eres padre/madre o educador/a

Para terminar, queremos aprovechar para compartir también algunos consejos destinados a familias y educadores/as para trabajar el tema de l@s influencers desde un punto de vista educativo:

  • Conoce l@s influencers de tu hij@: puedes estar pendiente y descubrir a quiénes siguen, qué tipo de contenido comparten, que han publicado la última semana… y sentarse a dialogar sobre los temas tratados o cuando encontremos algo que no nos guste.
  • Hay que darles a entender que son personas que están sobreactuando para sus seguidores/as, pero que no son así en la vida real.
  • No tod@s pueden ser influencers, al igual que no todos pueden ser grandes futbolistas. Hay que transmitir que es un trabajo duro en el que se sacrifica mucho para el que hace falta tener carisma, constancia, disciplina, renunciar a muchas cosas… y, a veces, también suerte. Y sobre todo, que sean conscientes que la inmensa mayoría no triunfa, sólo se ven a los pocos que sí lo hacen y por eso generalizamos su éxito, porque no vemos a la mayoría que no tienen esa visibilidad.
  • Advertir de los peligros que conlleva el exponerse en redes sociales de forma constante. A veces, existe el riesgo de convertirse en “carne de cañón” para el ciberacoso, burlas, insultos… de trolls y haters.
  • Dar a conocer influencers alternativos (como los que he puesto en este artículo).

Y vosotr@s, ¿qué más hacéis para trabajar este tema?


Te pongo un reto #RedesConCorazón

Te pongo un Reto: #RedesConCorazón. Proyecto de prevención del ciberacoso y otros riesgos y violencias online.