La prevención de las violencias, especialmente de aquellas que tienen lugar en los entornos digitales, es uno de los pilares fundamentales de nuestro proyecto. Prevenir significa educar, sensibilizar y concienciar para evitar que aparezcan conductas de riesgo. Sin embargo, esta tarea no puede centrarse únicamente en niños, niñas y adolescentes. Para que la prevención sea realmente eficaz, es imprescindible implicar también a las familias, ofreciéndoles herramientas y conocimientos que les permitan acompañar de forma adecuada a sus hijos e hijas en el uso de la tecnología.
Además, toda la comunidad educativa desempeña un papel clave. El profesorado y otros profesionales de los centros educativos necesitan formación para identificar, comprender y abordar las distintas situaciones que pueden surgir, tanto dentro del aula como en internet.
Por este motivo, en el proyecto Te Pongo un Reto: #RedesConCorazón trabajamos de manera conjunta con adolescentes, familias y profesorado. Como cierre de este curso escolar, hemos llevado a cabo dos sesiones comunitarias en institutos especialmente comprometidos con la mejora de la convivencia y la prevención del ciberacoso: El IES Aldebarán de Alcobendas, y el Colegio Lourdes (FUHEM) de Madrid.
Tras los diferentes talleres realizados a lo largo del año, estas sesiones se han convertido en un espacio de encuentro, diálogo y reflexión compartida. En ellas, adolescentes y personas adultas pueden intercambiar opiniones en un ambiente de confianza, reduciendo las barreras generacionales y favoreciendo conversaciones abiertas sobre temas que les preocupan.
Estas sesiones se desarrollan siguiendo la metodología de los círculos de diálogo, una de las herramientas principales de las prácticas restaurativas. Se trata de espacios participativos en los que todas las personas tienen la oportunidad de expresarse y el compromiso de escuchar activamente a los demás. Su objetivo es reflexionar de forma conjunta, buscar soluciones a los conflictos, fortalecer la convivencia y construir acuerdos que beneficien a toda la comunidad educativa.
A través de una conversación abierta y participativa, se abordaron temas como la preocupación por las situaciones de acoso y ciberacoso, el uso del móvil en el centro educativo, las relaciones entre iguales y la necesidad de fortalecer los vínculos de confianza entre todos los miembros de la comunidad educativa.
Gracias al espacio de reflexión compartida y debate, en ambas sesiones se llegó a conclusiones muy interesantes que recogemos en este post.
Sobre la violencia digital y el ciberacoso, existe una preocupación compartida por el bienestar emocional y la convivencia en general. Se reconoce por todas las partes que la implicación en positivo del grupo de espectadores es esencial para frenar situaciones de violencia tanto presencial como digital. Toda la comunidad educativa debe trabajar en esta línea.
El alumnado desea participar y sentirse escuchado. Reclaman “seguridad” o estrategias de protección para vencer el miedo a “ser unos chivatos” cuando denuncian alguna situación de violencia. En general, confían en el profesorado, y aunque saben que no todo el mundo se implica más allá de las materias, tienen confianza en más de un/a profe para acudir si tienen un problema.
Hacen una valoración positiva del clima de los centros y del profesorado, valorando muy positivamente la diversidad e integración del alumnado nuevo.
El profesorado reconoce la necesidad de revisar estrategias y fortalecer vínculos. Invitan al alumnado a contar con su apoyo para comunicar situaciones de riesgo y que así puedan intervenir.
Las familias reclaman más acompañamiento y coordinación con el centro educativo. En ocasiones sienten que no tienen información sobre lo que ocurre en los Institutos y reconocen que las familias tienen un papel fundamental en la construcción de límites y autonomía digital, así como en la educación en valores para comportarse respetuosamente en todos los entornos de su vida.
Sobre el uso del móvil, los/as adolescentes lo perciben como una herramienta útil, pero también como un factor que dificulta la convivencia si no existen límites claros. Reconocen que muchas personas de su edad hacen un uso inadecuado del móvil a pesar de las normas del centro o de los límites que ponen las familias. Además, reconocen que disfrutan mucho más de los espacios y actividades de convivencia cuando se les prohíbe utilizar los móviles (recreos, excursiones, viajes escolares…).
Demandan medidas más estrictas y unánimes para quienes hacen un mal uso, estableciendo unas normas claras desde el profesorado y actuando igual para todo el mundo. Todas las personas participantes coinciden en que son necesarias normas coherentes y, en lo posible, protocolos lo más unificados posible que cuenten con la colaboración de alumnado, familias y profesorado.
Por otro lado, demandan más autonomía por parte de las familias para el uso del móvil y las redes sociales. Consideran que se la deben ir dando de manera progresiva según su madurez y responsabilidad.
Además de plantear preocupaciones, en las sesiones se propusieron acuerdos y compromisos para el próximo curso, con el objetivo de seguir mejorando la convivencia para la prevención de todas las formas de violencia que ocurren en el entorno escolar. Podéis ver y descargar estos compromisos desde la siguiente inforgrafía:
[Descargar infografía: Compromisos y acuerdos sesiones comunitarias]

